En esta guerra es necesario mantener dos estrategias activas. ACTIVAS, porque aquel que permanezca pasivo está perdido.
Por un lado hay que defender la plaza, la economía familiar o de la empresa, de todos los ataques que se le vienen encima: la subida de la luz, las MULTAS DE TRÁFICO, -Ay de ti, incauto, como dejes el coche mal aparcado y se lo lleve la grúa (prepara por lo menos 300€). -las averías del coche, las sorpresas de Hacienda, las traiciones del banco….
Hay que tener siempre el radar encendido, para ver de dónde va a venir el siguiente golpe. Si te pilla preparado quizás puedes defenderte o minimizar el efecto.
Por otro hay que atacar cuantos frentes se pongan por delante con eficacia Samurai, con la catana a siempre punto. Oportunidades haberlas haylas, pero pasan rápido, casi invisibles, hay que estar muy atento y no dejar pasar ni una.
Ah, por cierto: a los catastrofistas y agoreros del fin del mundo…mejor que no les echemos mucho de comer, que se vienen arriba y no hay quien los aguante. Calladitos están más monos.
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